“Locas de amor y otros cuentos”, de Lita Pérez Cáceres

En Fausto Cultural se llevó a cabo la presentación del libro “Locas de amor y otros cuentos”, de Lita Pérez Cáceres. La presentación estuvo a cargo de Sofía Raquel Fernández Casabianca. La autora además de escritora, es periodista, ha trabajado en los diarios Noticias, ABC Color, Hoy y La Nación, entre otros, además, ha conducido programas de radio en las emisoras Ñandutí y Chaco Boreal. Entre sus obras publicadas cabe mencionar libros como María Magdalena María (Intercontinental, 1997), Encaje secreto (Intercontinental, 2002), Mi vida con Herminio Giménez (Servilibro, 2005), Cuentos del 47 y de la dictadura (Criterio, 2008), Cartas de amor y otros cuentos (Fausto, 2010), Memorias de Areguá (Criterio, 2015), Circo Desolación (Servilibro, 2012), Sueños a la intemperie (Servilibro, 2016), Mestiza (Servilibro, 2023) y Cartas a Fernando (Fausto, 2024). En las historias reunidas en Locas de amor y otros cuentos, según apunta Irina Ráfols en el prólogo, “encontramos un amor desmedido o desequilibrado. Una fuerza irracional que rompe una monotonía que duele. Se desenmascara una mujer que se esconde esperando salir. Un lado salvaje es lo único que puede vencer a una costumbre cruel”.

Comentario extraído de ABC Color, 8 de agosto de 2025

https://www.abc.com.py/espectaculos/literatura/2025/08/09/hoy-se-presenta-locas-de-amor-de-lita-perez-caceres-una-cita-imperdible-con-la-imaginacion/

Comentario sobre el libro

Reseña: Locas de amor, de Lita Pérez Cáceres

Doctor José Antonio Alonso Navarro, PhD

Si hay dos puntos literarios de relevancia que tienen en común en la mayoría de sus cuentos la escritora paraguaya Lita Pérez Cáceres y la escritora hispanoparaguaya Josefina Plá es que (1) ambas tienen como protagonistas a mujeres paraguayas y (2) casi todas ellas o todas ellas sencillamente acaban mal. Incluso, podría añadirse un tercer punto de convergencia en relación con el hecho de que ambas escritoras desean denunciar abiertamente la situación de las mujeres paraguayas en ciertos contextos históricos o en ciertas circunstancias sociales, de manera especial, las de aquellas mujeres procedentes del interior o de las zonas rurales que están en situación de vulnerabilidad económica, social o cultural.

Al hablar de Josefina Plá en un artículo anterior, ya dije que es en sus cuentos muy especialmente donde la escritora española afincada en Paraguay durante muchos años quiso exponer la situación de indefensión de la mujer paraguaya desde su experiencia en dicho país. Josefina Plá quiso presentar en sus cuentos una variada como diversa tipología de mujeres que padecen un destino trágico por culpa de los hombres. En los cuentos de Lita Pérez Cáceres y de Josefina Plá los varones desempeñan un rol secundario y satelital, aunque, evidentemente, no exento de importancia, pues estos, al fin y al cabo, son los principales artífices de forjar un destino tan trágico como aciago en las vidas de las sufridas y dolientes féminas paraguayas.

Ya lo confesó en su momento la propia Josefina Plá al sostener que los temas femeninos se hacen presentes en su obra a partir de 1950 y continúan hasta 1960. Entre las mujeres que aparecen en sus cuentos, por ejemplo, podemos destacar a Úrsula, una mujer indígena que resulta ser la fiel compañera del español don Blas de Lemos en los tiempos de Domingo Martínez de Irala, Cabeza de Vaca y Juan de Garay; Miguela, una niñera iletrada y guaraní parlante del interior del Paraguay que se queda embarazada en varias ocasiones por varones invisibles y sin nombre; Manuela, una campesina trabajadora cuyo destino es entregar, como suele suceder en el Paraguay actual, una de sus hijas a una de sus hermanas mejor avenidas económicamente antes de morir como consecuencia de un aborto inesperado en la oscuridad de la noche; o Celia, una joven muchacha que morirá de mal de amores al romperse su noviazgo con su novio Braulio.

Y a ellas podrían añadirse otras protagonistas que también aparecen en los cuentos de Josefina. Saquemos a la luz a Ña Francisca, que se ve obligada a sufrir las decisiones de un esposo revolucionario sin rechistar para mantener la armonía de su hogar; a Maristela, una niña de doce años de la que abusa Atilio, un primo suyo; a Arminda, una joven de dieciséis años que contrae matrimonio con Don Jenaro, un rico italiano de cuarenta y cinco años; o a Clitenestra, una muchacha de catorce años que se enamora de un hombre llamado Don Celso que simula quererla con la intención de acostarse con ella, y que, después de lograrlo, la abandona miserablemente a su suerte.

 

 Estas mujeres que lucen en los cuentos de Josefina envueltas en un manto de tragedia acaban sufriendo inexorablemente a manos de los hombres en una sociedad hipócrita y servil que los ampara y apoya en silencio. Sin embargo, la escritora española, que sabe mimetizarse en la idiosincrasia y cultura paraguayas con suma perfección y plasticidad, no juzga, solamente se limita a narrar la vida de sus protagonistas femeninas que han sido construidas sobre la base de mujeres reales de carne y hueso a las que se ha vejado, humillado, violado, apaleado y ultrajado con la connivencia de unos y el silencio de otros.

Lita Pérez Cáceres sigue este mismo rumbo de denuncia marcado por Josefina Plá desde la atalaya o cofa de su propia experiencia haciendo uso de una péñola privilegiada que ondula entre la claridad periodística en forma de crónica y un cierto toque de vanguardismo lírico e intimista. Josefina, en cambio, lo hace influida por algunas dosis de barroquismo propias de la literatura clásica española y un estilo personalísimo gestado después de años de estancia en Paraguay, estilo cincelado por expresiones propias del castellano paraguayo, algo de jopara, numerosas palabras en guaraní, un castellano rioplatense y un piélago de culturemas inherentes al Paraguay.

El libro de cuentos que tengo ahora en mis manos de Lita Pérez Cáceres se titula Locas de amor, el último de ellos, por cierto. En él las mujeres son las protagonistas de historias diferentes que poseen un infausto final y cuya finalidad es provocar en el lector una reacción, así como despertarlo de su letargo cotidiano para obligarlo a tomar conciencia de que las mujeres no se vuelven locas por que sí, sino que su locura tiene una razón de ser y de existir vinculada al amor. Amor, ¡qué nombre abstracto tan complejo! Ese sentimiento paradójico y contradictorio que ha servido para crear un sinnúmero de oxímoron en las mejores poesías del mundo.

El amor ha sido el detonante, en muchos casos, de la sinrazón y la locura en los seres humanos. En Locas de amor, publicado por la Editorial Fausto en 2025, las mujeres son las que enloquecen por culpa de ese sentimiento intenso causado por los hombres. El pensador francés Foucault, que tanto escribió sobre la locura, afirmó en términos generales que aquellos que piensan y actúan de manera diferente suelen ser recluidos en un manicomio. ¡Qué triste!, ¿verdad? Foucault sostuvo, además, (1) que la locura es una construcción social e histórica que varía dependiendo de la época y de las normas de una sociedad, (2) que la forma de abordar la locura está ligado a estructuras de poder, y (3) que encerrar a la gente en los asilos (o manicomios) es una manera de excluir a quienes se perciben como no productivos, indisciplinados y, como dijimos anteriormente, que piensan o se comportan de otra manera diferente.

A partir de Descartes se trazó los límites entre la razón y la locura para anteponer la primera sobre la segunda, lo que causó que la locura fuera apartada del discurso filosófico y científico. Sin embargo, en épocas anteriores, los “locos” han sido respetados, admirados y vistos como portadores de una verdad procedente de la divinidad o de lo sobrenatural. Por ejemplo, durante el Renacimiento la locura era vista como un signo claro de genialidad. Con la llegada de la modernidad esta manera de ver al loco cambió radicalmente. La locura se llevó al plano de lo oculto, lo velado, o a encerrarse en instituciones mentales con el fin de sanear la sociedad y mantener el orden, un poder soberano y una verdad hegemónica.

Locas de amor contiene doce (12) cuentos en los que se exponen los sufrimientos, las penurias y las experiencias de distintas mujeres que desfilan por sus historias enajenadas debido a las circunstancias que les ha tocado vivir en su relación con los varones. En el cuento que lleva por título Rara, asistimos como lectores-testigo a la historia de una mujer “sin nombre” a la que su marido no presta la atención suficiente como esposa, y por ello enloquece imaginando que tiene una vecina llamada “Rara” en un lugar desértico y abandonado; Josefa es una mujer que perdió la razón al ser violada de niña en una parva por su propio tío; Ana María, una mujer enamorada de un hombre casado, no puede disfrutar de su amor por culpa de las convenciones sociales hasta 50 años después; Medea es una madre que envenena a sus tres hijos pequeños al descubrir la infidelidad de su marido Mosquito; y Rosa es una joven que sacrifica su propio bienestar y comodidad económica y social al casarse con un músico pobre y bohemio que la deja morir de hambre junto a su hijo.

No faltan tampoco en Locas de amor los personajes históricos femeninos, como Juana la Loca, hija de los reyes católicos y esposa de Felipe el Hermoso. La pasión y los celos terribles que sentía Juana por su esposo hizo que esta se rebelase contra la injusticia de tener que aceptar las infidelidades por parte de su consorte con otras mujeres, hecho este que era socialmente aceptado entre la realeza y la aristocracia. Juana se opuso manifiestamente a ello en forma de protestas, actos viscerales y escándalos públicos, lo que finalmente hizo que su propio padre, Fernando II de Aragón, la mandara encerrar en un castillo en Tordesillas hasta su muerte en 1555 acusada injustamente de “loca” con el propósito de quitársela de en medio a toda costa. La escritora nicaragüense Gioconda Belli Pereira escribió una novela sobre Juana la Loca en el año 2004 titulada El pergamino de la seducción.

En la novela una joven llamada Lucía tratará de averiguar si Juana fue una víctima de conspiraciones y luchas de poder o enloqueció por amor y sus celos enfermizos por Felipe el Hermoso anteponiendo sus sentimientos a las exigencias políticas de la monarquía. En Locas de amor hallamos también protagonistas femeninas que conviven con lo sobrenatural y fantasmagórico, como Renata, que viaja con su amiga Margot a un lugar arcano, escalofriante y ultramundano llamado September; Alicia, una viuda anciana abandonada por su hijo Joaquín en una residencia lúgubre y tétrica en el que se reencontrará con su marido Luciano; o las “tres Marías” del cuento El horóscopo chino, en el que prima una historia tan enigmática como encriptada vinculada a los horóscopos zodiacales chinos.

Y para terminar tan original libro de cuentos, Lita Pérez Cáceres nos narra las aventuras y desventuras de una mujer vendedora de enciclopedias. Verdaderamente este es un libro de cuentos que está destinado, como dije más arriba, a provocar en el lector o bien una reacción o bien algún que otro sobresalto emocional ante la locura, el dolor y el hado luctuoso de sus protagonistas femeninas, pero no feministas. En ellos no se ha de encontrar paz, pero sí una profunda compasión por aquellas mujeres que han perdido el juicio solo por amar y desear ser amadas.

*Lita Pérez Cáceres nació en Asunción, Paraguay, el 27 de octubre de 1940. En 1947 se marchó a Buenos Aires (Argentina) donde residía por entonces su padre Humberto Pérez Cáceres. Allí hizo sus estudios primarios y secundarios. En 1965 regresó a Paraguay, y a partir de 1985 inició una exitosa como meteórica carrera como escritora y periodista ganando concursos literarios y ejerciendo el periodismo en medios de comunicación como La Familia, los diarios Patria, Noticias, Hoy, La Opinión y el seminario Cambio 21. Entre sus obras publicadas están Encaje secreto (2002), Amalia al amanecer (2004), en coautoría con Mario Halley Mora, Rebelión en el jardín (2004), Mi vida con Herminio Giménez (2005), La pasión (2006) y Cuentos del 47 y de la dictadura (2008), etc.

 

 

 

 

 

Anterior
Anterior

Presentación de Tinta Viva y la página web de EPA, en la Biblioteca del Congreso Nacional

Siguiente
Siguiente

“La lápida en el jardín”, de Leni Pane