María Magdalena
"María Magdalena" es el título de una colección de cuentos de la escritora y periodista paraguaya Lita Pérez Cáceres (cuyo nombre real es María Amelia Sabina Pérez de Cabral). El libro, publicado en 1997 por Intercontinental Editora, contiene relatos sobre el amor, las pasiones y la vida cotidiana, narrados con una madura técnica narrativa y una buena dosis de humor.
PRÓLOGO DE NILA LÓPEZ
Para leer un libro necesitamos ciertas razones, a veces arbitrarias. Alguien puede aconsejarnos que lo hagamos, u obligarnos. Podemos entusiasmarnos con las diez primeras líneas, o seguir leyendo penosamente, motivados por un oscuro sentimiento de deber.
Sin embargo, para leer este libro de Lita Pérez Cáceres sólo hace falta empezar. Ella es una comunicadora infatigable que conoce muy bien y usa, siempre versátil y fresca, los lenguajes de la radio, de la literatura, de la televisión, de las publicaciones del mundo actual. Sólo le falta ser guionista de cine y actriz, y manifestarse estéticamente en estos géneros que tanto ha frecuentado como espectadora, sobre todo en Buenos Aires, ciudad que la vio crecer y hasta hoy anima muchos aspectos de la estructura de su personalidad.
En plena producción, Lita Pérez Cáceres está floreciendo con tonalidades extrañas en su creación literaria. ¿Escritora costumbrista? ¿Humorista? ¿Atrevidamente intimista, como balanceándose infinitamente entre su rostro y la máscara adoptada?
La palabra de esta brillante mujer es como una linterna que busca en las descripciones, en las evocaciones y giros narrativos, al mismo tiempo, lo más dulce y más amargo, las grandes paradojas del destino humano y animal, inmersa sin retaceos en la naturaleza de nuestra cultura contemporánea. Ella sabe contar anécdotas, hechos, historias, situaciones, con asombrosa practicidad y con ironía apoyada en ricos giros verbales.
Su universo literario es amplio. En él caben la niñez y la muerte, la represión y la rosa, el pan y los infiernos. Sabe convertir en espectáculo lo más simple y trivial, pero con una hondura tan peculiar, que logra volver a vivir y hacernos vivir insólitos sucesos, desde muy por detrás de los conceptos.
Es como si ella sintonizara lo que sucedió, lo que sucede, lo que está en el aire, en el ir y venir de esta civilización, para convertirse en eco de una sensibilidad colectiva, en la réplica mordaz, y a veces como espejo empañado de un tenue lirismo.
Sus ficciones tienen valor literario y periodístico. Lita Pérez Cáceres ha sabido unificar los mejores elementos de la crónica como técnica moderna de comunicación, saltando olímpicamente sobre las murallas de los géneros.
Sólo hay que entrar sin prisa en estas páginas, en letras y palabras que pueden, repentinamente, ser dibujos de cariñosos fantasmas y caserones tristes, de amantes que postergan su cita para la eternidad, de enfermos internados y encerrados en hospitales-cárceles de los que salen a ratos flotando sobre un vehículo especial, ultrafuturista, llamado espíritu.
Éste es un pueblo con personajes tontos y geniales, cuerdos y locos, en el reino de la fantasía que linda, casi sin fronteras, con un país real en el que Lita Pérez Cáceres despliega sus armas y sus pócimas para salir a la calle, a buscar su pan y el más alto sentido de la libertad creadora.