Poema, de Gladys Luna

Quiero que mi poema sea una voz coloquial,

y que sin tanto lustre habite la tierra de todos.

Y no permita el cielo

que duerma en adustas bibliotecas.

Lo quiero con acento de pueblo

y trajinado de soles campesinos,

sin esquivar mercados y almacenes

quiero sentirlo crecer en las paredes de las fábricas.


Dios le conceda la ternura de un niño

que duerme en una cesta de mercado

mientras su madre como remedio universal

ofrece toronjil y "yerba buena",

y empapado de sudor de pobre

trajine por los muelles de los puertos

para anclar en el olvidado corazón

de alguna multitud anónima.

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